No temamos a los robots ni a la IA: nos facilitan la vida para que seamos más humanos

No temamos a los robots ni a la IA: nos facilitan la vida para que seamos más humanos

La noticia cayó como un jarro de agua fría para la humanidad: el programa informático Libratus, diseñado por los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, venció recientemente a cuatro jugadores profesionales de póquer durante un torneo que duró varios días en el Casino Rivers de Pittsburgh, Pennsylvania. La puntuación final: ¡casi $1,8 millones en ganancias para el súper-ordenador!

Es la primera vez en la historia que un sistema de inteligencia artificial (IA) gana al cerebro humano. Una victoria que recuerda a la del software AlphaGo contra el campeón de Go, Lee se-Dol, unos meses antes.
A diferencia del complejo juego de Go, el póker es considerado el juego de cartas más intuitivo, irracional y, por tanto, el más humano. La victoria de Libratus demuestra que los programas informáticos pueden aprender de los humanos y hasta superarlos. Algunos lo vieron inmediatamente como un nuevo paso hacia la dominación programada e inevitable de la inteligencia artificial, superando poco a poco a la inteligencia humana.

¿Superando a la humanidad o una victoria para la investigación?

Tanto los gigantes norte-americanos (Google, Amazon, Facebook y Apple), como el BATX chino (Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi), y en general todos los sectores y servicios están apostando por la inteligencia artificial, por tanto ¿deberíamos concluir que su advenimiento supondrá la sentencia de muerte para nuestra era, la de la inteligencia humana?
¿Estaremos mañana liderados por robots que serán, gracias a nuestras enseñanzas, más inteligentes y eficientes que nosotros para organizar nuestras vidas? ¿o, por el contrario, la victoria de un programa informático es sólo un éxito para el poder de procesamiento… y nada más? Todavía debemos determinar nuestra respuesta a esta pregunta.

Máquinas y programas a nuestro servicio

Los primeros robots de asistencia personal disponibles en el mercado (Alexa, Watson o Siri), o incluso coches autónomos, nos traen de vuelta a una realidad más tranquilizadora para el futuro del hombre. La inteligencia artificial sólo facilita nuestra vida cotidiana ayudándonos con diversas actividades que, por otro lado, nos gusta delegar a algo más eficiente y especializado que nosotros mismos.

Pedir libros, chatear con un servicio post-venta o incluso conducir un coche están lejos de ser una demostración de talento, inteligencia o espíritu humano. Sin embargo, tampoco son indicativos de la dominación de la inteligencia artificial ¿no forma parte de la naturaleza de la inteligencia humana saber cómo inventar máquinas para sustituirlas y mejorarlas en este tipo de actividades?

Emoción: territorio humano

Es cierto que los avances tecnológicos nos asustan tanto como nos fascinan; sin embargo, estamos seguros de que la inteligencia humana seguirá siendo dominante siempre y cuando controle lo único que una máquina no puede transmitir: la emoción. Esto significa que la inteligencia artificial sólo será capaz de ayudarnos con funciones y tareas que no requieren emociones y sentimientos. El hombre, por lo tanto, se hará cargo de la inteligencia artificial.
Así es como la tecnología puede hacernos mucho más humanos, recordándonos nuestra ventaja comparativa irrevocable: nuestra capacidad de experimentar sentimientos, de entendernos unos a otros, de anticipar expectativas y de sentir miedo. Ninguna máquina es capaz de sentir emociones con la finura, precisión y sutileza, y hasta con la debilidad y a veces el encanto de la inteligencia emocional del hombre.
Estamos entrando definitivamente en una nueva era de inteligencia emocional, de la cual el hombre sigue siendo el único maestro y el ascenso de la inteligencia artificial se está acelerando ofreciendo, por ejemplo, nuevos momentos “liberados” en la vida.

¿Nos ofrecerá la llegada del coche autónomo la posibilidad de más tiempo para compartir con nuestra familia, sin la carga de tareas y la atención que requiere la conducción? Como las comidas en el siglo XX, los viajes en coche (autónomos) podrían convertirse en tiempo de calidad para las familias en el siglo XXI- y eso es una evolución positiva.

Este artículo apareció originalmente en Les Echos (Opinion), 03/08/17

Arnaud de Lacoste

Chief Marketing Officer, Partnerships & Innovation - Committed to reshaping the Customer Experience Management industry for the future and to transforming the industry.

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